The Virgin of Carmen is the protector of  fisherman and the patron saint of nine towns in Puerto Rico. On July 16 many coastal municipalities leave their daily work to honor the Virgin by land and sea. Traditionally the vessel which carries the Virgin is decorated with flowers and transports the parish priest who sponsors the ceremony. The number of traditions that are celebrated in honor of the Virgin are as numerous as the towns in which they are observed. In Naguabo (a town on the south east coast), the Virgen of Humacao travels to the Hucares beach and then heads off on a procession by land to meet with the Virgen from Naguabo. Once united both groups proceed to the Church where they pray before they part ways and the Virgen from Humacao returns by sea to her town. In Cataño (a town on the north coast), a large number of boats including fishermen's boats, jet skis, high speed boats and even the Cataño ferry accompany the Virgen in her trip across the bay to the convent of the "Siervas de Maria" in Old San Juan. Responding to the whistles and horns from the boats the nuns drop balloons from the balconies of the convent. In Hatillo ( a town on the north west coast), hundreds of spectators travel to the shores of the beach where a fisherman's boat escorted by several similar boats and swimmers carry the Virgin through the waves. At the return the faithful applaud and
cheer the return of the Virgin to the shore. The sunset gives the scene a surreal close to this spectacle.

 La procesión por mar de la Virgen del Carmen de Humacao que viene a encontrarse con el pueblo de Naguabo.

A procession by sea of the Virgen del Carmen from Humacao on the way to Naguabo.

 La Virgen del Carmen es la protectora de los pescadores y la santa patrona de nueve pueblos de la isla. El 16 de julio un sinnúmero de municipios dejan sus quehaceres cotidianos para rendirle tributo a la Santa Madre por mar y tierra. Tradicionalmente, la embarcación que lleva a la virgen se decora con flores y transporta al sacerdote de la parroquia local quien auspicia la ceremonia. El número de tradiciones que se celebran en honor a la virgen es tan numeroso como los pueblos en que se llevan acabo. En Naguabo, se espera por mar a la Virgen de Humacao quien desembarca en la playa de Húcares y encabeza una procesión hasta encontrarse con la Virgen de Naguabo. Una vez unidos, ambos grupos se dirigen a la iglesia del pueblo donde luego de un rezo las vírgenes se despiden y regresan a su punto de origen por la misma ruta en que llegaron. En Cataño, un sinnúmero de embarcaciones entre las que figuran yolas de pescadores, jet skis, lanchas de alta velocidad y hasta la lancha de transportación colectiva del municipio, acompañan a la virgen en su travesía a través de la bahía hasta el convento de las Siervas de María en el Viejo San Juan. Respondiendo a las sirenas pitos y bocinas de las naves las monjas dejan escapar globos blancos desde los balcones del convento. Ya en Hatillo, cientos de espectadores peregrinan hasta la orilla de la playa donde una yola de pescadores escoltada por varias similares y una avanzada de nadadores pasean a la virgen por la costa. A su regreso, los cientos de feligreses y curiosos aplauden y vitorean el regreso de la virgen a la orilla. El atardecer hatillano le presta un marco surrealista al cierre de este "espectáculo".