The carnival tradition arrived to Puerto Rico very early on along with its first colonizers. According to historical records by the 16th century San Juan was already celebrating carnival making it the oldest in the New World. Carnival represents the last "enjoyment of the flesh" before beginning the spiritual gathering required by lent. It is a mixture of religious rites intermingled with pagan customs. Originally the participants wore costumes made of rags and the ceremonies were simple. Today carnival is radiant. It overflows with rhinestones, lace, glitter, crowns, floats and music of all genres which hypnotize spectators and participants alike. At present the two main carnivals which are celebrated on the island are the San Juan and Ponce carnivals. In the latter, elements such as the Momo King, the vejigantes and the remarkable "burial of the sardine" come together to create an effect which fluctuates from the apocalyptic to the surreal to the sublime. In a scene that could come straight out of Dante's masterpiece, the Momo King accompanied by all the queens and escorted by the ferocious vejigantes opens his way through the streets of Ponce before the awe of the crowds who try diligently to guess his identity in order to win a monetary award. The moral and the profane, ritual and custom, life and death, this is carnival.

Reina del Carnaval Juan Ponce de León, Gina Diaz, hace su entrada para su coronación.  El tema de su reinado era el cosmos.

Queen of the Juan Ponce de Leon Carnaval, Gina Diaz, makes her entrance for the coronation.  Her theme was the cosmos.

La tradición del carnaval llega a Puerto Rico desde muy temprano junto a sus primeros colonizadores. Según los records históricos ya para el siglo 16 San Juan celebraba su Carnaval lo que lo posiciona como el más antiguo del Nuevo Mundo. El Carnaval representa el último "disfrute de la carne" antes de comenzar el recogimiento espiritual que conlleva la cuaresma y normalmente incluye una mezcla de ritos religiosos entrelazados con costumbres paganas. Originalmente los particitantes lucían disfraces hechos de harapos y las ceremonias eran poco vistosas, hoy el carnaval resulta deslumbrante. Es un desborde de pedrería, encaje, brillo, coronas, carrozas y música de varios géneros, que hipnotiza a todos los expectadores y participantes. En el presente los dos carnavales principales que se celebran en la isla lo son el de San Juan y el de Ponce. En este último, se unen elementos como el Rey Momo, los vejigantes y el curioso entierro de la sardina para crear un efecto que va de lo apocalíptico a lo surreal y de ahí a lo sublime. En una escena que muy bien podría ser tomada de la obra de Dante, el Rey Momo acompañado por las reinas entrantes y salientes y escoltado por feroces vejigantes se abre paso por las calles de la Ciudad Señorial ante el asombro de la multitud que afanosamente intenta adivinar su identidad para cobrar un jugoso premio en metálico. Lo moral y lo profano; el rito y la costumbre; la vida y la muerte; éso es el Carnaval.